Combinación Tipo
Usted no necesita
tener una base matemática sólida para comprender nuestros razonamientos, los
explicaremos de tal modo que cualquier persona pueda entenderlos. No garantizamos que
siguiendo nuestros consejos vaya a hacerse rico, las estadísticas no garantizan nunca
nada, pero está claro que quien dispone de información tiene ventaja sobre otras
personas que no la tienen. Siga leyendo, lo que sí le garantizamos es que ninguna de
estas páginas tiene desperdicio. Llegará a entender nuestros razonamientos como si los
hubiese razonado Usted mismo.
Incluso el azar tiene normas. Todos los juegos de azar siguen patrones estrictos y éstos sólo se rompen, de un modo inusual y extraordinario, por puro azar. No necesita depositar su fe en nosotros, a medida que vaya leyendo comprenderá que no es una cuestión de fe sino de lógica. Le hablaremos de la combinación tipo, dividiremos los números en grupos y explicaremos por qué lo hacemos y qué características tienen cada uno de ellos. Le abriremos un enorme abanico de posibilidades que quizá le dé la fortuna o, cuanto menos, le acercará más a la combinación ganadora.
Suelo frecuentar un bar de copas donde el juego está presente en todo momento. Paco, el propietario, siempre está dispuesto a jugarse unas cañas a los dados. En un rincón hay una diana donde, a menudo, hay alguien que no quiere perder la partida. La esquina de la barra está reservada para que, Jesús y Enrique, se jueguen sus consumiciones a los chinos.
En una ocasión Jesús me comentaba que estaba harto de jugar a los chinos con Enrique y perder siempre. Se me ocurrió decirle que debería cambiar de juego, un juego donde el azar le proporcionara tantas posibilidades de ganar como de perder. En ese momento, y bajo su atenta mirada, solo se me ocurrió decirle que su mejor juego sería tirar una moneda al aire y que ésta decidiera quien debía pagar las consumiciones.
Pocos días después Jesús se sentó a mi lado y saboreando una deliciosa pilsen me dijo:
-¿Sabes? Tenías razón, desde que la moneda decide pierdo tantas veces como gano.
Propuse introducir una pequeña variación en el juego, en lugar de usar una moneda podía utilizar dos de tal modo que cada vez que salieran las dos caras de las monedas iguales le tocara pagar a Enrique. Enrique aceptó de buen grado pensando que era mas posible que las caras de las monedas fueran diferentes y esto le daría ventaja. Estaba equivocado, las posibilidades de que las monedas sean diferentes son las mismas que de ser iguales. De este modo nadie tiene ventaja. Veamos que puede suceder cuando lanzamos las monedas, veamos las posibles combinaciones que se pueden dar:
Paga
Enrique
Paga Jesús
Paga Jesús
Paga Enrique
Un problema de salud me tuvo apartado del bar de Paco durante algún tiempo. A mi regreso allí estaba Jesús, en su esquina, esperando a Enrique. Me acerqué y después de un efusivo saludo y apretón de manos le pregunté como le iba con su juego de las monedas. Me dijo que un mes atrás, estando en casa, se le ocurrió observar qué sucedería si introducía otra moneda en el juego. Hizo todas las combinaciones posibles, estas son ocho y sólo en dos ocasiones de las ocho no hay dos monedas iguales. Ahora que sí tenía ventaja le propuso a Enrique jugar a esta nueva modalidad, las condiciones eran las mismas, cada vez que salían dos caras iguales pagaba Enrique. No tardó en darse cuenta de que pagaba muy a menudo. Pronto volvieron al juego de siempre, los chinos, es lógico, ¿o no?
Imaginemos que una persona de origen asiático quiere viajar a España. Nuestro amigo oriental ha oído hablar del país pero desconoce nuestras costumbres y gentes. Se le ocurre preguntar a un pariente suyo que viaja con frecuencia a España ¿cómo es la gente de allí? A tal pregunta le responde: el español tiene una estatura media que oscila entre 165 y 175, sus ojos son marrones, tiene el cabello moreno y su piel no es demasiado oscura ni demasiado blanca, etc. Es cierto que en esta descripción no caben todos los españoles pero sí la gran mayoría. Si además añadimos costumbres, lengua, religión y demás podemos hacer un perfil muy aproximado, nuestro amigo oriental tendrá una idea general de nuestra gente bastante acertada. A la combinación ganadora de la primitiva le sucede lo mismo.
A nosotros nos da igual los números que aparecen en cada sorteo. Todos tienden a salir la misma cantidad de veces, de no ser así deberíamos pensar que existe algún tipo de anomalía en alguna bola que la hace aparecer mas o menos veces que al resto y esto no sucede nunca. Sabemos que la combinación ganadora tiene unas características determinadas, características que podemos definir, agrupar y estudiar.
Llamamos combinación tipo a esto precisamente, una columna
con unas características bien definidas. Estas características están presentes en la
mayoría de los sorteos y tienen una explicación lógica que analizaremos, de ahora en
adelante, una por una. Sirva como ejemplo la combinación ganadora de un sorteo real, el
sorteo del 5/1/2003. La combinación ganadora estaba formada por los números 2, 23, 27,
30, 31, 49 y complementario el 41. Puede que piense que esta combinación ganadora no
tiene nada especial, sí lo tiene, es una combinación tipo, como la mayoría de ellas:
Números Altos y Bajos
Números Pares e Impares
Números con Terminaciones Iguales
Números Seguidos
Decenas Diferentes
Números Dentro de una Misma Decena
Conclusiones